Cómo hicieron magia con las estadísticas para desaparecer el fracaso de las vacunas. Y silenciar a quien lo expone…
Una reciente publicación informa la retractación de un estudio que, en 2021, hacía pública una cuestión polémica: la relación entre la vacunación y las muertes de bebés.
El estudio analizaba los reportes de fallecimientos registrados entre 1990 y 2019 en el sistema estadounidense VAERS (Vaccine Adverse Event Reporting System). Además revisaba la literatura médica publicada sobre el tema para evaluar si los datos disponibles respaldaban una posible asociación. También accedió a informes confidenciales de un fabricante de vacunas. Su conclusión fue que una proporción considerable de las muertes infantiles ocurrió durante los primeros días posteriores a la vacunación.
Pero la historia no termina ahí. Elsevier retiró el artículo, lo que constituyó un caso flagrante de mala conducta editorial. La curiosidad por conocer el estudio, nos llevó a rastrearlo y recuperarlo. Finalmente lo encontramos en Sci-Hub, el conocido repositorio que permite acceder a publicaciones científicas restringidas e incluso a las retractadas como esta. Aquí publicamos el original en inglés y la versión traducida.
Lo que encontramos permite entender por qué el estudio generó tanta controversia y derivó en el desenlace de la retractación.
Introducción: clasificación internacional de las enfermedades
Existen 130 formas oficiales en que un bebé puede morir. Esas categorías definidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), se publican en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).
Cuando un bebé muere, los forenses deben elegir entre estas 130 categorías para documentar la causa de su muerte. Las causas oficiales de muerte enumeradas en la CIE incluyen casi todas las posibilidades imaginables —y trágicas—. De hecho, versiones anteriores de la CIE enumeraban la «inoculación y vacunación profiláctica» como una categoría separada de causa de muerte, con subcategorías para muertes causadas por vacunas específicas. Sin embargo, desde 1979 se han eliminado de la CIE todas las clasificaciones de causa de muerte asociadas con la vacunación. Desde entonces, los médicos certificadores no han podido establecer la vacunación como una causa oficial de muerte porque la CIE ya no contiene un código para esa posibilidad.
Esto es extraño porque el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley Nacional de Lesiones por Vacunas Infantiles de 1986 (Ley Pública 99-660), que creó el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) y estableció el Programa Nacional de Compensación por Lesiones por Vacunas (VICP, por sus siglas en inglés). Al 1 de mayo de 2021, se otorgaron más de US$4.5 mil millones por miles de lesiones y muertes asociadas con vacunas. Numerosos casos aún están pendientes. Se otorgaron indemnizaciones por numerosas muertes. Dado que las muertes relacionadas con las vacunas son reconocidas oficialmente por el gobierno federal a través del VICP, pero no existen clasificaciones oficiales para las muertes relacionadas con las vacunas en la CIE, se plantea una pregunta importante: ¿qué opciones tienen los médicos forenses para registrar las muertes relacionadas con las vacunas?
Antecedentes: Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)
Antes de la introducción de programas de vacunación organizados, la «muerte súbita del lactante» era tan rara que no se mencionaba en las estadísticas de mortalidad infantil. En los Estados Unidos, las campañas nacionales de inmunización se ampliaron en la década de 1960 cuando se introdujeron y promovieron varias vacunas nuevas.
En 1969, una alarmante epidemia de muertes infantiles súbitas e inexplicables impulsó a los investigadores a crear un nuevo término médico: síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Para 1972, el SMSL se había convertido en la principal causa de mortalidad posneonatal en los Estados Unidos. Se define el SMSL como la muerte ocurrida entre los 28 días y el año de vida.
Durante la década de 1980, el número de SMSL siguió aumentando vertiginosamente. La preocupación de los padres por una aparente relación entre las vacunas infantiles y el SMSL alcanzó su punto álgido. Muchos padres temían vacunar a sus bebés. Las autoridades intentaron tranquilizarlos asegurándoles que las vacunas eran seguras y que las muertes súbitas e inexplicables de lactantes tras la vacunación eran meras coincidencias.
En 1992, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) ideó un plan para reducir la inaceptable tasa de SMSL y, al mismo tiempo, tranquilizar a los padres preocupados asegurándoles que los SMSL no estaban relacionadas con las vacunas. La AAP inició una campaña nacional recomendando a los padres que colocaran a sus bebés boca arriba, en lugar de boca abajo, durante el sueño. Desde 1992 hasta 2001, el SMSL posneonatal disminuyó. Parecía que la campaña «Dormir boca arriba» había tenido éxito y que la verdadera causa del SMSL no se debía a las vacunas, sino a que los bebés dormían boca abajo.
Sin embargo, una inspección más detallada de la CIE (las 130 formas oficiales en que puede morir un bebé) reveló una laguna. Las muertes infantiles súbitas e inexplicables ahora se clasificaban como
- asfixia en la cama;
- otras formas de asfixia;
- causas desconocidas o no especificadas;
- muertes de intención indeterminada.
Es decir que gran parte de la reducción observada en las tasas de SMSL podría explicarse por un cambio en la clasificación diagnóstica, sin que necesariamente hubiera disminuido el número total de SMSL.
Sobre esta base, se plantea que una forma alternativa de estudiar el problema consiste en analizar el momento en que ocurre la muerte respecto de la vacunación, independientemente del diagnóstico consignado en el certificado de defunción.
Metodología
Se realizó una búsqueda en la base de datos VAERS incluyendo:
- lactantes menores de un año;
- fallecidos dentro de los 60 días posteriores a la vacunación;
- período comprendido entre 1990 y 2019.
Se efectuaron dos análisis independientes:
- Mortalidad infantil total, con 2.605 fallecimientos.
- Casos clasificados como SMLS, con 1.048 registros.
Los casos fueron agrupados según el número de días transcurridos entre la vacunación y el fallecimiento, aplicándose pruebas estadísticas para determinar si la distribución temporal era aleatoria o mostraba concentraciones significativas.
Resultados principales
El análisis mostró que las muertes no se distribuían uniformemente durante los 60 días posteriores a la vacunación.
En la población total:
- 16,9 % ocurrió el mismo día de la vacunación.
- 58 % ocurrió dentro de los primeros tres días.
- 78,3 % ocurrió durante la primera semana.
Entre los casos clasificados como SMLS:
- 12,5 % ocurrió el mismo día.
- 51 % ocurrió dentro de los tres primeros días.
- 75,5 % ocurrió durante los primeros siete días.
Según el análisis estadístico presentado, estas concentraciones fueron altamente significativas (p < 0,00001), por lo que concluye que los fallecimientos tienden a agruparse inmediatamente después de la vacunación.
Revisión de la literatura
El artículo revisa numerosos estudios publicados desde la década de 1930 hasta la actualidad que describen:
- series de casos de muerte súbita tras la vacunación;
- investigaciones epidemiológicas;
- estudios neuropatológicos;
- decisiones del Programa Nacional de Compensación por Lesiones Vacunales (VICP);
- informes de vigilancia de vacunas hexavalentes;
- reportes de fabricantes;
- casos clínicos de lactantes fallecidos poco después de recibir múltiples vacunas.
Varios de esos trabajos describen un patrón temporal semejante, con una elevada proporción de fallecimientos durante la primera semana posterior a la vacunación. Aproximadamente una cuarta parte de las muertes ocurrió durante el primer día, la mitad dentro de los tres primeros días y cerca de tres cuartas partes durante la primera semana.
Un informe confidencial de GlaxoSmithKline (GSK), hecho público por el Tribunal italiano, mostraba que el 63% de las 67 muertes infantiles ocurridas luego de la administración de una vacuna hexavalente se produjeron durante los primeros 3 días. Otro informe confidencial de GSK, presentado a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), mostraba que el 53% de las muertes se produjeron durante los primeros 3 días posteriores a la administración de una vacuna hexavalente y el 82% durante la primera semana.
Además comparando la vacunación temprana con la tardía, esta investigación ha demostrado que el riesgo de muerte es menor en niños mayores.
Conclusión
El análisis de los datos de VAERS, junto con la revisión de la literatura médica, muestra un patrón de muertes infantiles durante los primeros días posteriores a la vacunación. Existen 130 formas oficiales en que puede morir un lactante y una forma no oficial: como consecuencia de una reacción fatal a las vacunas. Cuando las muertes relacionadas con las vacunas permanecen ocultas dentro de las estadísticas de mortalidad, resulta difícil vigilarlas y prevenirlas. Además, los padres se ven privados de la posibilidad de conocer una relación honesta entre riesgos y beneficios de las vacunas, y el consentimiento verdaderamente informado para la vacunación deja de ser posible.
Epílogo: proceso de retractación
La mala conducta editorial es común. Cualquier cuestión científica debería tratarse en las cartas al editor, como es habitual. Pero esto no sucedió. El proceso de retractación comenzó en diciembre de 2025, cuando el editor de Toxicology Reports, comunicó a Neil Z. Miller, el autor del estudio, que la revista había recibido cuestionamientos sobre su artículo de «varias partes», respecto a posibles errores de investigación y afirmaciones engañosas sobre la eficacia de las vacunas.
Esos cuestionamientos remitían principalmente a comentarios publicados en PubPeer y a un hilo en la red social X (Twitter). No se trataba de «varias partes», sino de una única persona que publicaba de forma anónima en PubPeer.
El contexto uruguayo
La vacuna hexavalente fue incorporada en el Certificado Esquema de Vacunación en 2025 en sustitución de la combinación de pentavalente y polio. Aún no han sido publicados los ESAVI correspondientes al año 2025, donde deberían aparecer por primera vez los registrados por esta vacuna.
La ley 18537 establece la autopsia en caso de muerte súbita del lactante de hasta 1 año de edad. En respuesta a un pedido de información al MSP para que aportara los informes anuales que la ley le imponía sobre esas autopsias, surge que las causas están relacionadas con el «sueño seguro» expuesto por Miller en su paper retractado. En definitiva el MSP no investiga a las vacunas como causa de muerte en los bebés de hasta un año de edad.
Los datos del estudio
Artículo: Vaccines and Sudden Infant Death: An Analysis of the VAERS Database 1990–2019 and Review of the Medical Literature
Autor: Neil Z. Miller
Publicado en: Toxicology Reports (2021)
Correo electrónico: neilzmiller@gmail.com
Recibido el 27 de febrero de 2021
Recibido en forma revisada el 31 de mayo de 2021
Aceptado el 20 de junio de 2021
Disponible en línea el 24/6/2021 2214-7500/© 2021 El/los autor/es.
Publicado por Elsevier BV
Retractado enToxicol Rep. 2026 Apr 09;16:102250. doi: 10.1016/j.toxrep.2026.102250. PMID: 34258234


















