En julio de 2025, el Ministerio de Salud Pública (MSP) incorporó dos vacunas antimeningocócicas al Certificado Esquema de Vacunación (CEV) para determinados grupos etarios. A los demás grupos también se las indican los pediatras, pero deben pagarlas de su bolsillo.
En 2026, cuatro niños fallecieron por meningitis. Los casos fueron ampliamente difundidos por los medios porque no estarían vacunados y contribuyeron a instalar un clima de alarma pública. Las autoridades hablaron de un «aumento inusual de casos», eufemismo para “brote”. Como ya informáramos, no hay en Uruguay emergencia sanitaria por enfermedad meningocócica.
El efecto fue concreto: la población se movilizó para reclamar que la vacunación gratuita se extendiera a más menores. Poco después, el MSP anunció la llegada de más de 340.000 dosis con el objetivo de vacunar a todos los menores de 18 años.
Los prestadores privados se sumaron rápidamente a la promoción de la campaña. Uno de ellos, del interior del país, utilizó la imagen de un conocido artista en un video viral, a quien presentó como pediatra: el Dr. Gabriel Peluffo.
Como hacemos habitualmente, recurrimos al registro oficial de títulos para verificar sus acreditaciones.
Y allí apareció el primer dato llamativo.
El registro mostraba apenas dos acreditaciones del Dr. Peluffo: una como médico general y otra como «Magíster en Dirección de Empresas de Salud».
No figuraba la especialidad en Pediatría.
Ese mismo día difundimos la información en redes sociales, junto con el enlace al registro oficial, para que cualquiera pudiera comprobarla por sí mismo. La publicación generó un intenso debate. Y, sin verificar nada, muchas personas cuestionaron nuestro proceder.
Entonces decidimos ir directamente a la fuente. Presentamos ante el MSP un pedido de acceso a la información para conocer qué títulos tenía registrados el Dr. Gabriel Peluffo, qué especialidades y formaciones figuraban oficialmente en sus antecedentes y cuáles de ellas reconocía el MSP a efectos de su habilitación profesional. Y entonces ocurrió algo llamativo. Ese mismo día, el registro oficial de títulos fue actualizado.
A partir de ese momento, Peluffo aparecía efectivamente como pediatra. Pero todavía faltaba otro título. En diversas fuentes se lo presentaba además como egresado de la «Diplomatura en Infectología Pediátrica». Esa formación tampoco figuraba en el registro oficial del MSP. El dato no era menor porque se trataba precisamente de una formación que reforzaba su autoridad profesional como pediatra en el contexto de una campaña de vacunación infantil.
Finalmente, el MSP respondió nuestro pedido de acceso a la información.
Según la respuesta oficial, el Dr. Peluffo está habilitado para ejercer con cuatro títulos: médico general, director de empresa de salud, pediatra e Infectología Pediátrica.
Y aquí aparece el dato central: el título de Infectología Pediátrica fue incorporado al registro entre nuestra solicitud y la respuesta oficial del organismo.
La pregunta es inevitable: ¿Por qué aparecieron esos títulos después de que solicitamos oficialmente la información?
Mientras el registro de Peluffo en el MSP se transformaba, su imagen estaba siendo utilizada por un prestador privado que se prestigiaba con ese perfil, para promocionar una campaña de vacunación infantil: imagen profesional de una figura conocida de la música popular para algunos adultos, capaz de generar confianza en ellos que en su rol como padres, deciden por sus hijos.
Confianza para vacunar.
Confianza para no preguntar.
Confianza para no dudar.
¿Y qué se está promoviendo? Una vacuna que no cuenta con aprobación de la FDA ni de la EMA ni por la Comisión Nacional Asesora de Vacunas (CNAV) del MSP. En efecto, la vacuna recomendada por la CNAV en 2024, según acta pública, fue otra: la tetravalente ACWY. Pero las nuevas autoridades que asumieron en 2025 (y sin convocar a la CNAV) optaron por la pentavalente ACWXY: una vacuna desarrollada para las necesidades de África. Entonces la pregunta cambia. Ya no se trata solamente de saber por qué el registro fue actualizado después de nuestro pedido. Se trata de entender cómo opera esa imagen reforzada de Peluffo en el marco de la campaña por una vacuna experimental.
¿Para convertir cuatro títulos profesionales en una garantía que la propia vacuna no tiene ante los dos principales organismos regulatorios que mencionamos ni por el propio MSP?
Porque una cosa es informar.
Otra muy distinta es construir una imagen de autoridad para obtener confianza ciega.
Y si el Estado refuerza esa imagen para promover en niños una vacuna que no cuenta con aprobación de la FDA ni de la EMA ni de la CNAV, mientras el propio registro oficial incorpora títulos que antes no mostraba, tenemos derecho a preguntar:
¿Están experimentando con los niños uruguayos?



















